jueves, 30 de enero de 2014

Involucrar Inspirando

Si hiciéramos la pregunta ¿te gustaría cambiar el mundo? ¿qué porcentaje de las personas crees que dirían que si? yo pienso que muchas... sin embargo, si preguntamos ¿por qué no comienzas ahora? en seguida aparecerían nuestras típicas explicaciones tranquilizadoras, tales como... es algo imposible, quien soy yo para..., cada uno a lo suyo, no tengo tiempo, etc.

Me pregunto, ¿qué cosa diferente hacían aquellas personas que pudieron aunar voluntades para un propósito común?¿cómo lograron cambiar las cosas? Varios autores definen los sistemas como "elementos que interactúan entre sí para lograr un propósito común". Si las organizaciones son sistemas, podríamos decir, en una aproximación muy simple, que las organizaciones son personas que interactúan entre sí para lograr un propósito común, ¿cuál será ese propósito que mantiene este sistema?

Para algunas empresas, esto se responde sólo con la transacción económica, tal como decía el Señor Zañartu en "La Oficina" del Jappening con já "Trabajen!! para eso les pago!!!". ¿Será suficiente con el sueldo para que las personas entreguen su talento? pienso que no, y si fuera así, si el único fin de una persona en su trabajo es el sueldo, ya sea porque lo ha aprendido o porque está en una situación apremiante, seguramente esas personas se cambiarían de trabajo a la primera oferta de un mejor sueldo o de mejores condiciones, lo cual representa un riesgo para las organizaciones. Si una empresa ve a sus trabajadores como un "eso" que trabaja de 9 a 6, los trabajadores también seguirán la misma dinámica, viendo a su empresa como un "ese lugar" en donde voy de 9 a 6 para que me paguen a fin de mes, sin involucrarse más allá, sin tener un vínculo con la empresa más allá del transaccional. ¿Qué posibilidades quedan de hacer algo diferente de esta manera?¿cómo cambio el mundo parado en este lugar?

¿Cómo lo hacían entonces aquellos líderes que llevaban a las personas a hacer cosas extraordinarias por una causa? tomemos un ejemplo conocido... William Wallace en su discurso en el campo de batalla, donde decía: "Luchad y puede que muráis. Huid y viviréis. Un tiempo al menos. Y al morir en vuestro lecho, dentro de muchos años, ¿no estaréis dispuestos a cambiar todos los días desde hoy, por una oportunidad, solo una oportunidad de volver aquí? Pueden que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán ¡¡la libertad!!" ¿Habrían luchado esas personas por un buen sueldo? lo dudo... ¿qué era lo que se ofrecía entonces en esta empresa? Libertad!". Libertad no para los que estaban luchando, para ellos seguramente vendría la muerte, pero sí libertad para la familia, para los que vienen, y eso conecta a las personas con lo importante, con lo trascendente.


¿De qué manera mi trabajo contribuye al bienestar mío y de otros? 

¿Qué sentido tiene mi trabajo fuera del sueldo?

¿En qué se parece esto a las organizaciones actuales? creo que para lograr resultados sobresalientes, las organizaciones necesitan conectar a las personas con lo bueno del resultado de lo que hacen, con las necesidades que estamos solucionando, ya sea haciendo una planilla, procesando facturas o liderando una gran organización. ¿Cómo hacemos para que en nuestra organización exista este tipo de relato épico? Ejemplos hay muchos, y tiene que ver con el propósito trascendente, con cómo nos explicamos nuestro impacto en el entorno, con el sueño, con lo que estamos solucionando. "Necesito motivar a mi equipo" dicen varios, pero a veces no tenemos una oferta para el alma de las personas, una oferta en donde conectemos el trabajo con algo bueno, con algo trascendente que nos inspire y motive. Para ello, son necesarios líderes íntegros, que crean en lo que hacen, para qué lo hacen y en cómo hacen lo que hacen

Tomemos a CocaCola como ejemplo, una compañía muy exitosa. Personalmente no la consumo, de hecho, creo que hace mal para la salud, pero tengo que admitir que han sobrevivido exitosamente en el tiempo, y me pregunto ¿cómo hacen para atraer a personas que quieran trabajar con ellos?¿qué ofrecen?, ya que además de los buenos sueldos, debe haber algo ahí para aprender. El discurso de CocaCola es que ellos venden felicidad, no venden ni la fórmula ni la bebida, sino que sostienen que cuando consumes CocaCola, destapas felicidad. ¿Cuestionable? sin duda, pero seguramente dentro de la empresa se vivirá de la misma manera, ¿qué objetivo más noble que trabajar para entregar felicidad a otros?¿hace sentido?

Ejemplos hay en todas partes, y siempre tienen que ver con la necesidad que se está supliendo, con alguien que se beneficia o se ve afectado con nuestro trabajo, ya sea un cliente interno, un consumidor, un miembro de la sociedad, el medio ambiente la dirección o los accionistas. Algunas preguntas que nos podemos hacer son:

¿Cómo estamos involucrando a los trabajadores en "el sueño" de la organización?

¿Cuáles son las reales necesidades que estamos supliendo? 

¿Quién se vería afectado si dejo de hacer mi trabajo? 

 ¿Cómo haces sentido para otros que trabajan contigo? 

A lo mejor hay algo para mirar ahí si estas preguntas resuenan. Varias veces he escuchado la falta de herramientas para motivar a las personas y el juicio de que las personas son flojas o desmotivadas o "sacadoras de vuelta", lo cual para mí, es una "victimización" de los managers. Si queremos organizaciones alineadas, debemos compartir el sueño, inspirar y obviamente pagar justamente. Si crees que las personas de tu equipo no están comprometidas con el trabajo, o con los resultados, me preguntaría, ¿Qué es aquello que estás ofreciendo?¿Cuál es el sueño que ayudas a cumplir?¿Cómo lo comunicas?¿Qué es lo importante y lo que mueve a las personas? 

Simon Sinek, en su charla TED sobre cómo llevan los grandes líderes las iniciativas a la acción sostiene que "Las personas no compran lo que vendes, las personas compran lo que crees".  Cada vez es más importante el "para qué" de las cosas que hacemos, a qué contribuyo, qué sentido tiene hacer lo que hago.

Creo que para hacer sentido en otros, necesitamos hacer sentido primero en cada uno, ojalá con algo grande, ojalá con un relato épico, ya que todos y cada uno de nosotros podemos hacer la diferencia necesaria para ser sostenibles junto a otros en los desafíos que presenta la vida. No será fácil, pero como dijo Lao Tze en el Tao Te King, todo gran árbol parte de una pequeña semilla y un viaje de 1000 leguas parte con un paso fuera del umbral.

lunes, 13 de enero de 2014

¿Camino al Éxito?

En el cuento de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carrol, hay una parte en que Alicia pide ayuda al Gato de Chesire (el de la Sonrisa) para saber qué dirección debía tomar, ella quería estar segura de cuál era el camino correcto que debía transitar. El gato le responde a Alicia que eso depende de donde quiera ir, Alicia contesta que no está muy segura de donde quiere ir. El Gato sabiamente concluye que entonces, no tiene importancia la dirección que tome.

Cuando no tenemos una visión de la persona que queremos ser, de la organización que queremos ser o de el mundo que queremos habitar, cualquier camino que tomemos es el correcto y a la vez, todos son equivocados, ya que todos llegan a algún lugar, pero jamás será el que queremos si no sabemos donde queremos llegar.

Culturalmente, hemos aprendido que la vida es algo que pareciera ser lineal, un camino que parte cuando nacemos y termina cuando morimos, eso nos da con suerte unos 80 años de camino. ¿Cómo podremos entonces estar seguros de que el camino que estamos recorriendo actualmente, es el camino correcto si no tenemos clara una visión de donde queremos llegar, o de quien queremos ser? ¿qué sentido tiene? el camino sigue avanzando y el reloj sigue contando... tic tac tic tac… En ocasiones, las personas caminamos la vida siendo quien nos dijeron que debíamos ser, creyendo que eso nos traerá felicidad, caminamos en la transparencia, sin querer preguntarnos algo que nos haga mirarnos interiormente, y contentos con esa ceguera, evadimos, ignorando que esa actitud es fuente de sufrimiento. A mi parecer, la visión de camino tiene que ver  algo que está dentro de nosotros y no algo que nos explicaron que debíamos recorrer, al parecer, la visión de nosotros mismos, tiene que ver con el sentido, con el corazón, como dice Carlos Castañeda en su libro "Las Enseñanzas de Don Juan" "¿Tiene corazón este camino?. Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita". 

He tenido la fortuna de acompañar como coach a ejecutivos que están haciéndose la misma pregunta que Alicia, personas que declaran no saber qué camino recorrer, a quienes les contaron un concepto del éxito, que no responde a la promesa, que no llena el alma, que no hace feliz. Y esto no sólo se da a nivel de las personas, sino que resuena en los equipos y en las empresa. Todos los gerentes saben que tener una visión compartida es importantísimo para generar valor, para alinear voluntades, pero al parecer, en muchas organizaciones los espacios para generar, comunicar, cuidar y vivir esta visión no hacen reflejo de lo importante que es. Al parecer está costando conectarse con una visión que inspire a las personas a dar lo mejor de sí, a generar valor para otros, a sentirse parte de un sueño, de un proyecto que los ayude a trascender en su vida, a recorrer un camino lleno de sentido. Varias empresas están centradas sólo en la conversación de generar utilidades y crecer. Yo me pregunto, ¿qué tipo de visión es esa?, ¿a quién le hará sentido entregarse por completo, aportar con su talento, tiempo y cariño para que otro, que ya tiene suficiente, tenga más?. Es cierto que a cambio del trabajo hay una transacción económica que sostiene un estilo de vida, pero sin miedo a equivocarme, creo que la visión netamente económica es absolutamente insuficiente. Entonces, ¿cuál es la fuerza que mueve a las personas a seguir haciendo lo que hacen de la misma manera?

Creo que hay varias fuerzas que nos impulsan a seguir caminando, a ir definiendo cómo será el próximo paso, en esta columna me voy a centrar en dos que veo fundamentales, como son el miedo a la muerte y la voluntad para trascender.

El miedo a morir es un motor que impulsa muchas de nuestras decisiones, y que también a veces nos impulsa a conservar lo que hay y permanecer donde estamos. Intentaremos que tanto nosotros como nuestras creaciones permanezcan con vida.
¿Cómo se transita el camino desde el miedo? El miedo es la emoción que aparece cuando creemos que vamos a perder algo, que hay algo importante que está en riesgo. El miedo nos mueve corporalmente, nos pone rígidos, atentos, abrimos los ojos, es la energía que nos prepara para protegernos. Esta es una respuesta natural del cuerpo para proteger la vida. El miedo nos ha permitido permanecer como especie, nos ha permitido sobrevivir, nos cuida. Si esta es la manera en que opera el miedo, entonces ¿qué será lo importante que está en riesgo cuando no nos atrevemos a transformarnos en la persona que queremos ser?¿Qué será lo que cuidamos cuando no queremos/atrevemos a cambiar? ¿será que se hace presente el miedo a la muerte? pero no a la muerte de nosotros como seres vivos, sino un miedo a la muerte de la persona que creemos ser.

Desde nuestro nacimiento, nos identifican con un nombre y comenzamos a creer que somos ese personaje, a medida que vamos creciendo, vamos pasando por diferentes etapas, por ejemplo, mi hija de 3 años, Helena, a quien a veces le digo "Chica", me corrige continuamente "yo no soy Chica, yo soy Helena González Echeverría", cuando hace esto, me parece que ella busca su personalidad, su individualidad, su identidad, está en proceso una etapa egocéntrica de la niñez.

El personaje necesita un sentido de pertenencia, de entenderse como parte de algo, y así es como viene un etapa etnocéntrica, que es cuando la persona se entiende como parte de una tribu, en el caso de mi hija, ella me dice "somos una gran familia!" y nombra a los integrantes, y así, todos nos entendemos como parte de algún grupo, Chilenos, de provincia, de un cierto color político, de una religión, etc, para entender quienes somos "nosotros", y quienes son "ellos". Buscamos puntos comunes, conocidos, que nos hagan sentir seguros. A medida que la persona avanza en el camino de la vida, adhiere a otros personajes, el ingeniero, el futbolista, el doctor y creemos que por haber recibido conocimientos técnicos, somos eso Otros personajes que aparecen, provienen de la infancia, cuando a muchos los criticaron o alabaron cuando niños y crecemos creyendo que somos "el flojo", "el inteligente", "el desordenado", "el alegre" u otro adjetivo, y entendemos como nuestro ser, como una característica inmutable que nos define. De esta forma, vamos construyendo al personaje, intentamos alinearlo con persona que nos dijeron que teníamos que ser para alcanzar al éxito, para ser suficientes, para poder justificarnos en el mundo, lo cual nos sirve para algunas cosas y no nos permite otras.

Cuando nos hablaron del éxito, a muchos nos inculcaron ciertos requisitos, entonces, como supuestamente, esa es la visión que representa la mejor versión de uno mismo, comenzamos a recorrer el camino con ese foco, buscando ser el personaje que nos dibujaron aquellos que validamos como figuras de autoridad y de quienes buscábamos cariño, especialmente de los padres y profesores. Hoy, varios se encuentran con un personaje "exitoso" que los tiene cautivos, que no les permite ser de otra forma, que les obliga a comportarse, a ser político, a "hablar en serio", etc. ¿Será eso el éxito? ¿este personaje está al servicio de mi vida o mi vida está al servicio de este personaje?¿Qué pasaría si desenmascaramos a ese personaje?¿Qué pasaría si lo miramos con compasión y humor? ¿Cómo tendríamos que redefinir el éxito?

Otra fuerza movilizadora además del miedo a morir, es la voluntad de trascender, es decir, que al final de nuestros días, el camino que recorrimos en la vida tenga un sentido, que nuestro paso por el mundo no fue en vano, sino que generó algo que trasciende al propio ser. Muchos estarán conformes con trascender teniendo hijos y traspasando sus genes, otros trascenderán con sus proyectos, otros sirviendo a alguna causa, algunos se conformarán dejando seguridad económica o estudios para sus familias.

Para mí el éxito y la trascendencia en la vida está muy ligado con la felicidad, ¿Cómo puede una persona considerarse exitosa, si no
es feliz? y eso llevará a otra pregunta… entonces, ¿qué me hace feliz?. Personalmente, he encontrado que en este momento del camino, me hace feliz aprender y mi forma de trascender, es estar al servicio del aprendizaje de otros, me hace feliz amar y sentirme amado, la felicidad de tener una vida plena, y la trascendencia en ello es ser instrumento para que otros la tengan, tiene que ver con atreverse e invitar la confianza en otros, y hacer esto con una expresión creativa.

Creo que la visión de la mejor versión de uno mismo, tiene que ver con estar presentes y escuchar el interior en silencio y redescubrir qué es lo que nos hace felices, y luego comenzar a hacerse preguntas como, ¿Qué es lo que debo aprender para dar un paso y acercarme a esa visión de vida? ¿Cuáles son las influencias que quiero en mi vida para iluminar mi camino? ¿Cuales son las conversaciones que me acercarán? ¿Qué debo soltar? ¿Qué prácticas debo incorporar?¿Cuál es ese personaje que me tiene secuestrado? ¿Cómo me adapto, y abro para dar posibilidad a que venga lo nuevo? Considerando que pasamos la mayor parte del tiempo en el trabajo, ¿qué es lo que me hace sentido en términos de mi quehacer laboral? ¿estoy generando felicidad para otros a mi alrededor? la forma en que hago lo que hago ¿me acerca a mi visión de felicidad?. No se trata de abandonar todo lo construido, ni de negar a la persona que hemos venido siendo, eso sería ponernos en una situación que nos hará sufrir, se trata de adaptarnos, de poner el foco de nuestro quehacer en generar valor para nosotros y para otros, se trata de vivir en plenitud, en confianza, junto con otros, al servicio de algo más grande que nosotros, para trascender. Esto lo podemos hacer en una oficina, en la calle o en cualquier lugar, todos somos capaces de hacerlo, sólo es una elección de cómo recorrer qué camino.

Extrañamente, al aferrarnos al personaje que nos da la ilusión de seguridad, no nos adaptamos al cambio constante, y eso si que representa un riesgo, tal como Darwin dijo "el factor más importante para la sobrevivencia no es la inteligencia ni la fortaleza, sino la adaptabilidad". Si no nos hacemos responsables de nuestras propias vidas, nuestro destino estará en manos de otros. Para mí, ese es el gran desafío que permitirá vivir una vida diferente, y es también el gran desafío de los líderes en las organizaciones. Para que una organización sobreviva en el tiempo, será fundamental mirarse, hacerse responsable y aprender a innovar para esta nueva etapa de la evolución de la consciencia, más holística, más "todos nosotros" en donde debemos buscar la forma de alinear la visión individual con la organizacional para que las personas generen valor para la empresa y para sí mismas, y a la vez sean felices transitando el camino que están recorriendo.

Conceptos como el servicio, la colaboración, el aprendizaje, el agradecimiento, el desafío, el sentido, el amor, el cuidado, la escucha ya se están instalando en la narrativa organizacional de varias empresas, eso existe hoy y cada vez irá creciendo. Viene una generación que piensa diferente, se acerca un tren a toda marcha, y aquellos que sepan subirse, recorrerán este camino con sentido, con una visión clara de futuro, por otro lado, los que se paralicen con el miedo, y no quieran soltar al personaje que han creado, y se nieguen a ver y participar del cambio, estarán muy bien equipados para una forma de hacer empresa y de habitar el mundo que sirvió y se hizo cargo de los desafíos que presento en su momento la vida, pero que hoy es insuficiente y está en vías de extinción.

¿Y tú? ¿Qué camino quieres tomar? ¿Quién eliges ser? ¿Te estás escuchando?

jueves, 2 de enero de 2014

Soplando la Nube Negra

¿Por qué a veces sentimos que el mundo es hostil? ¿Por qué a veces andamos negativos o no vemos posibilidades a futuro?

Siempre estamos en un estado anímico, el estado anímico es como el manto que tiñe el mundo de un color determinado. Por ejemplo, cuando estamos "de mala", todo parece un poco gris, no hay muchas ganas de hacer cosas, estamos más susceptibles a perder la paciencia y muchas veces no sabemos por qué, o qué es lo que nos pasa, por otro lado, cuando estamos entusiasmados, el mundo parece de colores y lleno de posibilidades, aparece la creatividad y percibimos el mundo de una forma distinta, más alegre y con una sensación de positividad diferente. A diferencia de las emociones, que vienen cuando tenemos un estímulo externo determinado, el estado anímico pareciera no estar condicionado a algo que ocurre, es más difícil ver de donde viene, lo llevamos puesto, incluso podríamos decir que "no sabemos si tenemos un estado anímico determinado o él nos tiene a nosotros" Rafael Echeverría.

Los estados de ánimo determinarán el espacio de posibilidades de acción que vemos, y de esto dependerá la capacidad de articular diferentes resultados, o dicho en otras palabras, nuestros estados anímicos, son generadores de la situación vital en la que nos encontramos ya que nos permiten enfocarnos en ciertas cosas y en otras no. El estado anímico, determina también el resultado futuro de esa persona, ya que su actuar será acorde a las posibilidades que ve desde donde está parado.

Esto mismo ocurre en los equipos en organizaciones, en donde los estados anímicos de las personas que los constituyen, resuenan con los de otros, lo cual influye en los resultados que pueda entregar el equipo. El estado anímico se podría traducir como la "moral" del mismo. Para crear valor, es necesario que los equipos estén en paz con su historia y entusiasmados por el futuro, y que entre los integrantes, puedan ser capaces de levantarse entre sí.

Los estados anímicos tienen todo que ver con la aceptación de los hechos y posibilidades. Si hay algún acontecimiento que ya ocurrió, y yo no estoy aceptando, es posible que esté reviviendo ese acontecimiento, o que aún no lo haya entendido del todo, que no lo haya sanado, entonces seguramente me encontraré en un estado anímico de resentimiento con el pasado, estaré en cierta forma herido y éste estado anímico será como una estaca que me mantiene aferrado a aquello que rechazo, mantiene vivo aquello con lo que no estoy en paz. Por ejemplo, si perdí algún empleo por algo que pueda considerar como una injusticia, es posible que ese evento comience a condicionar la manera en que veo los empleos en general, es posible que mire una industria de una manera particular, o que mi juicio sobre las jefaturas sea negativo. Puede ser que después de un tiempo, siga levantandome en las mañanas sin ganas, sintiendome mal, sin necesariamente relacionarlo con el hecho en particular. Lo cierto es que este hecho ya ocurrió y no puedo hacer nada al respecto más que aceptarlo y ver las posibilidades que desde ahí aparecen. Sólo aceptando el evento, podremos dejar el pasado atrás, nos situaremos en el presente, en un estado anímico de paz.

¿Cómo podemos salir de este estado de resentimiento? Los seres humanos creamos mundos a través del lenguaje, y el lenguaje es también la clave que puede liberarnos de estos mundos que hemos creado y que no necesariamente nos gustan. Algunas preguntas que a lo mejor podrían ayudarnos a salir de los estados de resentimiento podrían ser:

¿Cuales son las conversaciones pendientes que tengo?
¿A quién no he estado dispuesto a perdonar?
¿Tengo culpas? ¿estoy dispuesto a perdonarme por esas faltas?
¿Hay alguien a quien quiera/necesite pedir perdon?
¿Será posible reclamar a quién no ha cumplido sus promesas?
¿El reclamo será por una promesa no cumplida o será una queja porque alguien no cumple mis expecativas?
¿Qué es lo que debo soltar?

Si el resentimiento es aquello que nos pasa cuando no aceptamos los hechos del pasado, ¿qué puede pasar si rechazo el futuro?

Si miramos hacia adelante y no aceptamos que haya un futuro, o que yo pueda participar de un diseño de futuro, es posible que me encuentre en el estado anímico de la resignación, en donde el juicio o la explicación que nos damos es que no hay nada que yo pueda hacer para articular un futuro diferente. Para el caso del trabajo, lo que podríamos decirnos internamente sería algo como, "soy pésimo para la pega, no voy a poder salir nunca de esta situación" o "¿quién me va a contratar, si es lo único que se hacer?". La resignación nos lleva al papel de víctima, en donde serán lo elementos externos los que condicionen el futuro. Expresiones típicas de personas con resignación son "eso no se puede", "no va a resultar", "es muy difícil" etc. Para salir de la resignación, necesitamos ver posibilidades, asumir riesgos, sentirnos libres de poder tomar nuestras propias decisiones aunque ellas tengan un costo. También puede ayudar el adquirir competencias que nos hagan sentir más seguros. Cuando nos sentimos con recursos personales, cuando nos sentimos oferta para otros, capaces, y nos explicamos el futuro como un mundo fértil de posibilidades, nos encontraremos en el estado anímico del entusiasmo, que a mi juicio es el estado anímico que nos permite innovar, accionar y hacernos cargo de nuestro futuro.

Les comparto un esquema de los estados de ánimo básicos y cómo podemos tomar acciones que nos puedan mover de uno a otro.
-Cuadro del programa avanzado de coaching COS 2.0 "Coaching Organizacional para la Sostenibilidad"de Out of The Box dictado por Claudia Raffo y Raúl Pacheco

Hace unas semanas, Fiona Fraser y yo, tuvimos un taller con el equipo de ventas industriales de ENEX, alrededor de 50 personas que han experienciado varios eventos de diferente índole en los últimos seis meses. La empresa se ha fusionado, ha habido cambios de personas en el equipo, nuevas formas de trabajar, desafíos grandes y bastante exigencia a futuro, han sido también exitosos en sus desafíos, por lo tanto podríamos esperar que existan emocionalidades mezcladas. Todo el taller lo enfocamos sólo a esta distinción de los estados de ánimo. Primero hubo un ejercicio para fijar una secuencia de hitos comunes en el tiempo que nos pudieran dar una base de conversación, adicionalmente, indagamos en cómo se sintieron los integrantes con esos hitos a través de una curva tempo-emocional. Seguido de esto, hicimos una dinámica para entender los estados de ánimo presentes en el equipo y cómo estos afectaban a los diferentes integrantes. Fue muy revelador ver cómo el equipo se hizo consciente de las diferentes formas de mirar lo que ha pasado en el año y las posibilidades futuras, cómo algunos viven en la aceptación y otros no, cuál es la visión de futuro del equipo y cómo se lo están viviendo. Finalmente hicimos ejercicios de creatividad y de invitación a estados anímicos como la paz y el entusiasmo.
Creo importantísimo que los equipos sean capaces de tener estas distinciones, ya que les permite tener una empatía diferente y cuidarse entre los miembros, les permite también tener las conversaciones necesarias para sanar heridas, reparar daños y evitar daños futuros. Nuestra mirada de futuro conjunta, dependerá de qué tan convencidos estemos de que podemos diseñar el futuro, y que somos partícipes de él. El futuro no está escrito, lo vamos haciendo cada día.

Cuando los equipos no tienen cosas pendientes entre los integrantes, miran el pasado en paz y el futuro con entusiasmo, comienzan a pasar cosas, comienzan a conectarse entre ellos, comienzan a aparecer las personas más que los cargos, comienzan a colaborar más que a competir, ya que quieren que a sus pares les vaya bien, se sienten parte de algo más grande lo que permite una mirada sistémica. Cuando nos sentimos parte de algo importante y abogamos porque a ese sistema le vaya bien, nos comprometemos con la creación de valor, con mejorar nuestro entorno, con tener mejores relaciones y nos conectamos con un propósito común de una manera sana, que cuida lo importante, y no hay nada más importante que las personas...

jueves, 26 de diciembre de 2013

Tiempo para afilar el hacha

Cada fin de año es un cierre de un ciclo, es el final de una temporada y el comienzo de una nueva, es una oportunidad para hacer un balance de lo que vivimos durante el ciclo recién pasado e invitar aquello que queremos incorporar para la nueva etapa que se avecina.

En ésta época nos conectamos con lo importante, con lo que nos hace sentido, nos reunimos con la familia, con los amigos, nos deseamos felicidad y prosperidad. Conmemoramos también a la vida, el nacimiento de Jesús. Muchos se vuelcan a lo religioso, y se viven su espiritualidad desde ahí, otros, simplemente se viven sus ritos de otra manera, conectándose con sus propósitos en la vida, en ceremonias familiares o de amigos.

Pienso que la vida espiritual es una dimensión irrenunciable por parte del ser humano, es la conexión con el propósito, con aquello que creemos es más grande que nosotros mismos, es la conexión con el "para qué" hacemos lo que hacemos, y en ésta época de fin de año, nos conectamos con eso, con lo importante. No es inocente entonces que nos deseemos Paz y Felicidad

La Paz, es aquella emoción que aparece cuando aceptamos el pasado, cuando miramos hacia atrás y entendemos que lo que ha sucedido, ya no lo podemos cambiar, es parte de nuestra historia, de lo que nos constituye como las personas que somos hoy en día. Los hechos ocurridos, no son ni buenos ni malos en si mismos, somos nosotros los que les atribuimos un valor, y cuando nos resistimos a esto, estaremos resistiendo también la superación del pasado, lo que nos deja enganchados en él, es como una estaca que no nos permite avanzar, y cuando esta sensación de no poder dejar el pasado atrás se mantiene, vamos creando un estado anímico de resentimiento, lo cual carcome el alma, nos hace juzgar a otros, nos hace competir y separar. Al desearnos paz, estamos deseando tranquilidad y aceptación del pasado, que nos permite tener una mirada de futuro limpia y conectada con otros y con nuestros propósitos.

La felicidad, también es algo que nos deseamos, pero ¿qué sería la felicidad? Yo supondría que habrá tantas definiciones como personas. Para mí, la felicidad tiene mucho que ver con el amor, con sentir y sentirse amado, y ¿qué es el amor? También hay muchas interpretaciones, pero acá me voy a permitir dar una que me hace mucho sentido y que proviene de Clovis de Barros, profesor de ética y filosofía en la universidad de San Pablo en Brasil. Él da tres definiciones de amor según tres personajes de la historia, que en su conjunto son claves para una buena vida. La primera, es la definición de amor por parte de Platón (Eros) que tiene que ver con el deseo, "yo amo lo que no tengo, lo que deseo". Esto para mí, tiene una mirada de futuro, de trascendencia, de propósito y sentido, me mantiene conectado con mis sueños. El segundo pensador que cita Clovis, es Aristóteles, con su concepto de Filia, o alegría, que lo traduce como el amor por lo que ya tengo, por lo que aprendo, por lo que soy. Esto lo relaciono con la celebración, honrar lo que es, lo que hay, con el agradecimiento y la sensación de plenitud. El tercer gran pensador que es citado es el mismo Jesús, quien define el amor como Agape, que es la felicidad del prójimo, del ser amado, es verse en el otro y amarlo, evitar su sufrimiento, ponerse a disposición.

Creo que una buena vida no puede prescindir de ninguna de estas dimensiones, creo que acá hay elementos sobre lo importante, sobre aquello que queremos para nosotros y para otros, elementos con los cuales conectarnos para visualizar un futuro deseado.

Cuenta la historia sobre una competencia de leñadores en donde se enfrentaba un leñador joven, físicamente muy superior a su contrincante ya entrado en años. La persona joven comenzó muy rápido a dar hachazos al tronco, pero finalmente perdió. Reconociendo su derrota fue donde el anciano y le pregutó cómo lo había hecho para ganarle si no tenía la resistencia y lo había visto descansar muchas veces. El viejo le respondió que no paraba para descansar, sino para afilar el hacha.

Fin de año, es un tiempo para aquello, para parar, mirar, conectarse, definir caminos, afilar el hacha y seguir adelante, siguiendo nuestros sueños, celebrando y agradeciendo nuestro presente, colaborando, amando y sirviendo a otros que le dan sentido a nuestra existencia. Les deseo Paz, eros, filia y agape para todos.

domingo, 22 de diciembre de 2013

De Aprendices y Sabelotodo

Me gusta mucho una frase de Eric Hoffer, que dice: "En tiempos de cambio, los aprendices heredarán la tierra, mientras que los sabelotodo estarán perfectamente equipados para un mundo que ya no existe".

¿Quién sería este aprendiz? Creo que aprendices somos todos aquellos que sabemos que no sabemos, tal como decía Socrates en su célebre frase, "sólo se que nada sé". En esta frase, Sócrates, que era el más grande pensador de su época, hace una declaración de ignorancia, se declara aprendiz y con ello, se abre a la posibilidad de cambio.

¿Cuantas cosas habrá para saber en el mundo que nos rodea? ¿cuantas podemos retener? ¿Cuántas nos quedarán por aprender? ¿qué costos puede tener el creer que sabemos? ¿Cuánto más se podrá vertir en un recipiente que está lleno?

Estamos en una sociedad que valora más las respuestas que las preguntas, a los niños en el colegio se les exige que sepan responder a lo que el profesor les pregunta, se les exige conocimiento de las materias que les fueron enseñadas, las que supuestamente describen el mundo. Les exigimos a los alumnos a tener "la" respuesta correcta, que es enseñada como "la verdad", ponemos notas y etiquetamos la capacidad de respuesta separando aquellos que saben de los que no. ¿Qué espacio de creación deja esto? ¿cuál es el espacio de aplicación de lo aprendido?. Si no tenemos donde aplicar los aprendizajes, se transforman en temas teóricos, separamos el saber de la aplicación, desvinculamos la pregunta de la respuesta ya que al no haber una verdadera necesidad que satisfacer, el conocimiento se transforma en algo muerto, en un camino sin salida, en un fin en sí mismo. Esto lo podemos ver con la infinidad de conocimiento innecesario que tenemos en nuestras memorias, conocimientos que no nos mejoran la vida necesariamente, sino, simplemente nos sirven para dar explicaciones de cosas que a veces ni siquiera nos afectan.

Yo me pregunto, ¿Qué pasaría si nos enseñaran a cuestionar más que a aceptar las verdades externas? ¿Qué pasaría si a los alumnos los evaluaran por hacerse preguntas potentes, preguntas que les abran posibilidades de crear mundos nuevos? Necesitamos diseñar un mañana diferente al que vivimos hoy en día, dando sentido a nuestras acciones, siendo sostenibles a través de nuestras interpretaciones, necesitamos parar un poco la vorágine de respuestas en que vivimos para poder entender cuáles son las preguntas que están respondiendo. Como decía Mafalda, "paren el mundo que me quiero bajar!"

Einstein definía la locura como la repetición de las mismas acciones esperando un resultado diferente, creo que hoy en día estamos viviendo una época bastante loca, especialmente en las organizaciones, en donde no nos hacemos nuevas preguntas, sino que queremos que las respuestas que ya conocemos se hagan cargo de un futuro diferente. Muchos esperan que venga una nueva tecnología a salvarnos de nuestra propia autodestrucción, la cual ha devenido de esta misma forma de ver el mundo. Nuestras interpretaciones, siempre provienen de algo conocido, de lo que hemos aprendido en nuestra historia, en cambio, nuestros cuestionamientos, provienen de lo que hay por conocer, de lo que no sabemos, de nuestras inquietudes.

Vivimos en una época de miedo a perder lo que creemos tener por seguro, miedo a que nuestras respuestas ya no sirvan, predomina el estado anímico de la resignación, en donde nos decimos que ésta, es la única forma de vivir que hay, y donde nuestra acción no tiene influencia en el entorno. Miramos el conocimiento como algo objetivo, algo inmutable, creemos que las respuestas que nos hemos dado hasta ahora describen el mundo y la naturaleza humana.  Estas respuestas debieran hacerse cargo de nuestras necesidades, pero ¿cuáles son estas necesidades? si cerramos los ojos y nos hacemos la pregunta ¿Qué es lo que realmente necesito ahora? seguramente no aparecerán los autos de lujo ni una televisión más grande, a lo mejor aparecen cosas como la tranquilidad, amor, felicidad, compañía, etc. Necesidades que curiosamente no se satisfacen con la manera de vivir que hoy en día la sociedad considera exitosa, con las respuestas del mercado.

La nueva sociedad, la tenemos que construír entre todos, necesitamos aprender una nueva forma de mirar el mundo, inclusiva, compasiva, generosa y agradecida. Pienso que necesitamos aprender a aprender nuevamente, enamorarnos de las preguntas y no de las respuestas para tener relaciones más ricas, sociedades más justas, empresas que generen más valor, personas más felices, una espiritualidad más plena y una forma de vivir más colaborativa. Hay ejemplos que dan testimonio de este cambio, ejemplos de paises como Uruguay, Butan y otros que están dando pasos para una sociedad diferente. Muchas empresas también se están haciendo cargo del desafío y se dejan acompañar para poder ofrecer sentido a sus empleados y reconectarse con la necesidad para la cual fueron concebidas.

Al otro lado están los sabelotodo, aquellos que viven en sus respuestas, aterrados de no saber, de perder su seguridad, de mostrar el alma desnuda. El sabelotodo, se resiste a modificar su forma de ver el mundo, pretende entender  y controlar la forma como funciona el exterior y las circunstancias que lo rodean para predecir y justificar los resultados que obtiene, sin mirarse en el proceso, y ridiculiza nuevos saberes con tal de proteger sus propias interpretaciones. El aprendiz en cambio, reflexiona sobre sus posibilidades de transformación personal y de influir en su entorno, valora otras miradas y las legitima, se hace responsable de sus acciones y se reconoce protagonista de su propia vida.

El sabelotodo, cree que se moja porque dadas las condiciones climáticas imperantes, llueve. Su conclusión será no salir cuando hay probabilidad de lluvia y protegerá su situación actual. El aprendiz en cambio, reflexiona, entiende que hay algo que no sabe, busca en su interior aquello que lo mueve, reconoce que no lleva paraguas y aprende a no mojarse, sin dejar de satisfacer su necesidad de libertad.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Las Organizaciones y el Cigarro

Una creencia común, que de hecho se enseña en las universidades, es que al mejorar la inteligencia de los individuos que componen el sistema, el resultado total mejorará consecuentemente.

En la práctica, creo que no es así. Según el libro Metamanagement de Fredy Kofman, si maximizamos únicamente la inteligencia individual en un equipo, lo que ocurrirá es que la inteligencia total será mucho menor que la suma de las partes. Podemos ver un ejemplo en el deporte, en donde existen equipos carísimos y llenos de estrellas con bajo rendimiento.

En muchos lugares se pueden encontrar personas muy capacitadas, que en la teoría debieran maximizar el valor entregado por una organización, pero en la práctica no ocurre lo mismo, en muchos casos porque no se cumplen los supuestos de la teoría. Parece ser que los seres humanos no nos comportamos siempre lógicamente como nos enseñaron en la universidad, al parecer, no somos tan racionales como nos hicieron creer en el pizarrón.

Entonces, el problema parece no ser la meta, ni lo que el equipo debe realizar... al parecer, el quiebre está en el cómo se articula la conducta del equipo, que claramente tiene que ver con las personas y los individuos, pero más aún tiene que ver con la interacción entre los individuos.

¿Cómo hacen equipo aquellos gerentes que tienen resultados extraordinarios?

La organización Gallup, realizó un estudio en donde se entrevistó a 80.000 gerentes de 400 empresas para determinar quién lideraba equipos con resultados excelentes y quién no. Fueron utilizadas medidas objetivas de rendimiento, tales como resultados de ventas, rentabilidad, satisfacción de clientes, índices de retención de personal y índices de clima interno. Este es el estudio más grande que se ha realizado en el tema hasta ahora. Las conclusiones determinaron que la jefatura directa es quien más incide en el resultado de los equipos.

Lo expuesto acá no tiene nada de nuevo seguramente, al igual que no tiene nada de nuevo que el cigarro hace mal para la salud. La pregunta sería ¿Por qué las personas siguen fumando aún cuando saben que deben dejarlo? ¿Porqué los jefes tienen ciertos comportamientos, si saben que otros les podrían abrir posibilidades? Quizás, sea un tema de hábitos, del observador que estamos siendo, de cómo hemos aprendido ciertos vicios en el trato de otros, cómo alimentamos el ego, cómo cuidamos la imagen y la estabilidad, el miedo al cambio, en las interacciones, en nuestra manera de plantearnos nuestro quehacer y cómo vemos a los demás, cómo hacemos equipo y cómo interactuamos en ellos. Todos estos, son comportamientos aprendidos, y como tal, se pueden aprender otros.
 
Les dejo estas doce preguntas de Fredy Kofman que son las que con mayor énfasis determinaron los resultados extraordinarios de los equipos del estudio, en el mismo orden. A lo mejor, vale la pena hacérselas o aplicarlas a sus colaboradores en la organización en que estén, que les pongan una puntuación simple, quizás de uno a cinco. Aunque ya lo sepan, aunque ya sepan que fumar hace mal, seguramente hay personas que fuman en su equipo...

¿Sé lo que se espera de mí en mi trabajo?
¿Tengo los materiales y el equipo que necesito para hacer bien mi trabajo?
¿Tengo la oportunidad de expresar mis mejores capacidades cada día en mi trabajo?
¿He recibido en los últimos 7 días algún reconocimiento o felicitación por hacer un buen trabajo?
¿Le importo como ser humano a mi supervisor?
¿Se preocupa mi supervisor por mi desarrollo profesional y humano?
¿Son tomadas en cuenta mis opiniones?
¿Mi trabajo es importante como parte de la misión y el propósito de la compañía?
¿Están mis colegas comprometidos con hacer trabajos de alta calidad?
¿Tengo un buen amigo en el trabajo?
¿He hablado con alguien sobre mi progreso en los últimos 6 meses?
 ¿He tenido oportunidades durante este último año para aprender y crecer?

La relación e interacción de un equipo con su jefe y entre pares, determinará los resultados posibles más que las políticas de la compañía y más allá de si es una compañía conservadora o innovadora o incluso de los sueldos. Las empresas las hacen las personas y fueron concebidas con el propósito de satisfacer una necesidad de las personas, las personas son el activo más importante, más diferenciador. Sin negar que hemos tenido grandes avances tecnológicos y organizacionales, actualmente existe una tremenda oportunidad que podemos aprovechar o dejar pasar, que es crear una empresa que aprende a interactuar internamente, y hacia el exterior, que aprende de sus colaboradores, que aprende del entorno y de si misma. En un mundo en constante transformación, de los aprendices será el fututo.


Las compañías que perdurarán son aquellas que tengan la valentía de dejar los antiguos hábitos para incorporar nuevos que les abran posibilidades de futuro, aquellas compañías que tengan la sabiduría de potenciar sus talentos dejando atrás prácticas obsoletas, aquellas compañías que estén dispuestas a dejar atrás lo que aparentemente les servía, aquellas que realmente quieran dejar de fumar y se atrevan a ponerlo en práctica.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El Efecto Musguito

¿Qué será lo que pasa, que en presencia de la naturaleza, hay un algo que parece diferente?

Estoy pronto a cambiarme de casa junto a mi familia, y pensaba, ¿qué es lo que me llevo?, ¿qué se queda?, ¿qué es lo que extrañaré?... llego a la conclusión que definitivamente, no puedo dejar atrás aquellos seres vivos que me han acompañado en esta etapa, el verde, los musgos que cuido, las plantitas de nuestro living. Algunos cuidarán a sus perros, gatos o mascotas en general, a aquellos que les entregan cariño y protección. Me pregunto, ¿Por qué será que nos sentimos involucrados con ello?

La reflexión me lleva a pensar en cómo nos identificamos con nuestro entorno, somos parte de lo que está pasando alrededor nuestro, parte del mismo fenómeno, convivimos con ello, con nuestro ecosistema. Cuando nuestro ecosistema está vivo, vemos cómo va cambiando junto con nosotros en el tiempo, nos identificamos con lo que pasa alrededor, es una conducta natural, es la vida mirándose y cuidándose a si misma, aceptandose vulnerable. Quizás pasa lo mismo cuando nos sentimos parte de un grupo, de un equipo, de una comunidad, de una familia, nos cuidamos y cuidan de nosotros. ¿Y qué pasará cuando no nos sentimos parte de una familia, grupo, comunidad, etc? posiblemente, sentiremos que vivimos en un mundo hostil, ajeno a nosotros, en donde las otras personas son competidores a los cuales hay que vencer para poder optar a los recursos escasos del mundo y no perecer. Al entendernos como parte de algo más grande, nos sabemos vulnerables y dependientes de otros, que son nuestras redes, nuestro arnés que nos sostiene en caso de caer. El amor y la aceptación de los otros será entonces un refugio que siempre estará a la mano.

Me pregunto, ¿qué pasa cuando alrededor nuestro hay sólo cosas artificiales? ¿nos identificamos?... supongo que si, que nos podemos identificar con un auto, con una casa, con posesiones, con proyectos, con un rol, con cosas que no son naturales, que no están vivas. Esta identificación con lo artificial, nos ha servido para llegar donde estamos, para crear nuevas formas de solucionar necesidades, tecnología y avances, y creo también que comenzamos a desnaturalizarnos con ello, que dejamos de sentirnos parte de la naturaleza, dejamos de cuidar la vida por cuidar algo inerte, que no se desarrolla. Yo creo que esta alienación del ser causa sufrimiento y que en la sociedad actual lo cubrimos con el placer, con un programa de televisión, con alcohol, con farándula, con dinámicas que nos permitan salir de la realidad de la cual no nos sentimos parte.

Creo que lo natural es la colaboración, que tal como cuidamos de la vida en nuestras casas, de las plantas y animales con los cuales nos identificamos, es natural que colaboremos entre seres humanos, que sirvamos al bien común, que estemos al servicio de otros, que nos respetemos. Esto a veces se pierde, y creemos que somos competidores, y nos explicamos que la competencia es natural. Si pudiéramos vernos como parte de lo mismo, seguramente abogaríamos por la dignidad de las personas, buscaríamos el bienestar del otro, quien quiera que sea, ya que al ser parte de lo mismo, me estoy cuidando a mí también.

El riesgo de esta forma individual de vernos es que nos vamos quedando solos, dejamos de vincularnos, de involucrarnos, de colaborar, de identificarnos con otros, de amar a otros y nos alienamos de nuestra propia naturaleza, aparece el ego y el miedo. Veo permanentemente cómo separamos y etiquetamos a las personas como nosotros y ellos, en la política, deportes, socialmente. Personalmente, elijo creer que la vida se trata de todos nosotros, elijo colaborar.