viernes, 7 de noviembre de 2014

Golpe de Timón




Tuve la gratificante experiencia de hacer una charla sobre liderazgo para alrededor de 200 personas en Concepción, quienes son líderes chilenos y extranjeros de la industria de la porcicultura. La invitación me fue extendida por Lesaffre a través de mi amigo Cristián Meza.

Más que una charla, fue una interacción con los participantes. Nos paramos, nos movimos, interactuamos con personas que no se conocían y logramos vernos liderando desde donde comunmente lo hacemos y vimos nuevas posibilidades para lograr los resultados que buscamos, promoviendo habilidades como la indagación, la escucha, la valoración de las personas, el servicio, etc.

Más allá de los temas que fueron tocados, que me parecen de mucha relevancia para el bienestar de las personas, la sostenibilidad de la industria y el sentido de las organizaciones, me quedo con el comentario de una persona que me conversó cuando salí de la sala.

Me dijo... "me mataste!!"... ¿cómo? le pregunté yo... "eso", me dijo, "me mataste, hiciste una pregunta de la cual ahora no puedo salir". ¿Cuál fue?, ya que normalmente en las charlas dejo muchas preguntas para que las personas asistentes puedan reflexionar sobre su propia manera de hacer las cosas. Me dijo... "preguntaste que si no hacemos nada, si no cambiamos nuestra forma de pensar y de hacer lo que hacemos, ¿donde nos está llevando la forma que tenemos de hacer las cosas? ¿cuál es el resultado que se viene si no hacemos cambios? ¿nos estamos convirtiendo en la persona que queremos ser?

Ella me dijo que la forma que ella tenía de mirar el liderazgo y el liderazgo personal, la estaba llevando a un punto que en el fondo no le hacía sentido, y que no estaba haciendo nada para cambiarlo, no lo había visto, y ahora ve. Tuvimos una conversa limpia, expuesta, en donde vimos la necesidad de hacernos responsables por nuestro destino, quedando instalada otra pregunta relevante, ¿cómo me hago cargo de lo que ahora estoy viendo que antes no veía? ¿qué es lo que necesito aprender para cambiar el rumbo?

Esa interacción con esta persona, me hace valorar y agradecer el lugar que me toca ocupar, generando en mi persona una infinita gratitud por ser instrumento para servir a otros. Cada vez que interactuamos con otras personas, (y acá estoy hablando de todos nosotros) tocamos almas y cambiamos mundos. No hay forma de que lo que digamos o hagamos no tenga un impacto en nuestro entorno por mínimo que sea. Ojalá esas interacciones estén al servicio de otros, de la colaboración para el bienestar común.
Cada vez que amanece, es una nueva posibilidad para tomar desiciones, siempre podemos dar un vuelco a la situción vital, de cambiar, de ser valientes, de reconocer nuestros sueños y dar un primer paso de libertad.


Tal como dijo Nelson Mandela en su discurso inaugural citando a Marianne Williamson:

“Nuestro más profundo temor no es el de ser inadecuados.
Nuestro más profundo temor es el de ser poderosos más allá de toda medida.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad la que más nos asusta.
Nos preguntamos a nosotros mismos:
¿Quién soy yo para ser brillante,
extraordinariamente talentoso, magnífico?
En realidad ¿quién eres tú para no serlo?”.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Construyendo Juntos un Nuevo Angelmó


Angelmó es un lugar lleno de cultura, sus artesanías reflejan el oficio de la gente, se respira el cariño y el orgullo de una comunidad que ha conectado a los visitantes con la identidad de las islas, con la historia de sus artesanos y pintores, con el esfuerzo de los pescadores y el trabajo puesto en sus tejidos. Es un mercado, un lugar de buena mesa, limpio, de gente orgullosa y honrada, un ejemplo para otras zonas turísticas y parada obligada para todos quienes llegan a Puerto Montt. Angelmó es un ejemplo de comunidad, de colaboración, muestra de la idiosincrasia  de su ciudad, un ejemplo de lo posible.

Sabemos que para llegar a declarar lo anterior con sinceridad, necesitamos recorrer un largo camino. Esta es la visión que sostiene nuestro esfuerzo, el gran árbol que queremos que crezca desde la semilla que hoy estamos plantando.


El proyecto comienza con una conversación con la señora Doris Sanz, descendiente de una familia con mucha historia en la zona y propietaria de un sector de Angelmó, en el cual se hizo la intervención. Fue una primera conversación de posibilidades, de entender cuales son las inquietudes, en donde ella declara la necesidad personal de darle un nuevo aire a Angelmó, y confió en nosotros, como equipo “TheNest” para acompañarla en este desafío. Entendemos que el propósito es común y vemos un espacio compartido desde el cual aunar esfuerzos y comenzar caminando.


Un primer paso, fue de contexto, de entender cómo se organiza esta comunidad, para ello conversamos con sindicatos, visitamos locales, reunimos personas y les comentamos nuestro propósito. Muchos creían que esto era muy difícil, que la comunidad no respondería, que las divisiones eran más grandes que lo que nos une.


Luego de haber entendido algunas formas de pensar que están instaladas en la comunidad, decidimos que en una primera etapa, lo que necesitábamos hacer era cambiar la forma en que la misma comunidad se relacionaba, instalar algunos conceptos de asociatividad y generar el espacio para que ellos mismos pudieran definir cómo cuidar lo logrado.


Definimos hacer una serie de cuatros talleres, en donde utilizamos metodologías del coaching ontológico y organizacional, indagación apreciativa y café mundial entre otras.


Partimos honrando la historia, entendiendo cuáles son los símbolos y cómo ha devenido en el tiempo el lugar que cobija a esta comunidad en particular. Para ello, pedimos a la misma Señora Doris que expusiera este contexto.


La primera instancia, además de mirar la gran oportunidad que se presenta, fue de conocernos, de ver al ser humano más allá del rol que hoy en día desempeñamos. Nos contactamos, reímos y nos permitimos sentirnos vulnerables ante los demás. Miramos los estados anímicos que estaban predominando en la comunidad.


Carolina Hayal, parte del equipo TheNest, nos comenta “En un comienzo había una rigidez, una barrera que fue diluyéndose de manera tan notoria que me conmovió. Parecía que era primera vez que se miraban de verdad entre ellos, que se abrían a escuchar al ser humano que tan seguido ven, pero con quien no comparten por motivos tales como: ser un posible competidor, tener juicios en torno a esa persona, no generar expectativas, etc… motivos que les privaban de la magia que fueron descubriendo en los talleres. Al mirarse y escucharse, pude notar cómo les cambiaba la cara, brillaban diferente y lo más conmovedor es que a medida que se abrían entre ellos, surgía mayor disposición, más ganas de estar en ese proceso de descubrimiento y más energía para enfrentar su desafío en conjunto”


Para el segundo taller, llegaron incluso más personas que en el primero. Nos adentramos en temas más profundos, en nuestras divisiones, hablamos sobre aquello en lo que supuestamente no estamos de acuerdo. Más importante que lo que nos divide, es lo que nos pasa con eso, lo que genera en nosotros la división... y eso, lo vimos claramente. Fijamos en conjunto un sueño, lo que queremos que sea y lo plasmamos en maquetas. Como individuos mostraron inocencia y apertura, se fueron haciendo valientes, se vieron capaces de superarse, tanto laboralmente como en su calidad de personas, se miraron así mismos y a los demás.
En el tercer taller hablamos de colaboración, de asociatividad, de cómo hemos aprendido a competir y la forma en que esto se plasma en la convivencia. Hicimos un proceso de inteligencia colectiva, nos escuchamos todos y definimos un rumbo claro, priorizamos, ya que existen muchas necesidades, que al verlas todas juntas, abruman. Entendimos entre todos lo que somos capaces de hacer.


“Nos hicimos conscientes de aquello que nos une” comentaron, y entendieron que existe un proyecto que depende de la presencia del otro, que depende también del bienestar del otro y en ello, la competencia no ayuda…  se hicieron conscientes de que son más que su propio espacio de trabajo y que deben buscar en conjunto las maneras de avanzar en armonía, en pos de su objetivo, y que solos, cada uno de ellos por separado, no podrán hacerlo…


Finalmente, en la cuarta instancia, definimos el destino. Crearon una nueva y propia forma de convivencia, un gobierno corporativo, se hicieron guardianes de sus propias conclusiones fijando normas y consecuencias, se organizaron como comunidad para hacer que pase lo que definieron que querían que pase. Dimos entre todos un primer paso para “Construir Juntos el Angelmó que todos Queremos”


Esta es la esperanza de la cual nos hicimos cargo en esta comunidad particular de Angelmó, su desafío de ser una comunidad de verdad, organizada, empoderada y desafiante a su destino. Angelmó, para subsistir requiere que sus locatarios sean vigilantes de sus propios sueños. Los talleres sembraron esta semilla de empoderamiento, ya que fueron ellos mismos quienes descubrieron sus verdades, necesidades y objetivos, también sus actuales obstáculos y carencias. Esta semilla tan bien recibida, lleva en sí la potencia de la creación, pero también, la posibilidad de diluirse, y el resultado depende de ellos, de su constancia, de su capacidad de seguir caminando juntos. Lo que vimos, es su voluntad y el corazón que tienen puesto en ello.



Prueba de cómo la asociatividad fue creando valor, fue la coordinación para preparar la comida de los descansos, cada instancia superó a la anterior, fue más asociativa y reconocida por todos. También la forma en que se saludaban, lo que conversaban y a lo que renunciaban para lograr reglas que cuiden el bienestar conjunto.


Andrea Salinas, miembro del equipo TheNest nos da también su mirada, “Agradezco poder ser parte del comienzo de esta transformación. Nuestro rol es el dar herramientas para que esto suceda, y siento que nuestro principal rol ha sido el de ser espejo de ellos, el poder reflejarles cómo se ven a través de nuestros ojos y las posibilidades que vemos en lo que ellos hacen. A veces es necesario salirse del bosque para poder mirar bien los árboles y creo que ellos fueron capaces de mirarse, reconocerse y desde ahí, con mayor conciencia, definir el rumbo de lo que quieren construir en conjunto para su futuro, el futuro de Angelmó. Ya hemos visto de lo que son capaces cuando se unen y cuando trabajan de manera colectiva para objetivos comunes. Ya hemos visto como les cambia la voz cuando se llenan de entusiasmo y las oportunidades se acercan cada vez más. Ya hemos visto el poder de las buenas conversaciones, honestas y desde el corazón. Y esto es solo la primera etapa. El poder seguir acompañándolos en este camino sería para mí un enorme regalo. Cada vez que ellos crecen, yo siento que crezco con ellos.”



Como legado, hicimos la entrega de diplomas y un informe escrito en donde se plasma todo lo vivido, las conclusiones a las cuales llegaron y cómo sostener esto en el tiempo. Nosotros como equipo de la consultora “TheNest”, sólo facilitamos que apareciera lo que la comunidad definió. Agradecemos especialmente a los participantes, a quienes facilitaron instalaciones y a quienes hicieron posible y confiaron en nosotros para llevar a cabo esta serie de talleres.


Sabemos que es sólo un comienzo y que existen otras comunidades dentro de Angelmó cuyos desafíos no son menores. Queda mucho trabajo por hacer para cumplir con el sueño que nos convoca.



Continuará…

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La Colaboración


(Escrito para una revista de la zona en el contexto de la industria lechera)

La colaboración según la definición de la RAE, es “trabajar con otra u otras personas en la realización de una obra”. No hay manera de que hayamos logrado lo que hemos logrado como especie sin colaboración. El hecho de que exista un lenguaje en el cual vivimos es evidencia de esto, ya que el lenguaje es producto de que durante nuestra evolución hemos necesitado coordinar acciones, hemos necesitado colaborar.


Pensemos en cualquier producto que utilizamos normalmente, por ejemplo, un lápiz grafito. Para que podamos escribir con un lápiz, ha sido necesario que el grafito haya sido extraído de una mina, para ello ha sido necesaria una danza colaborativa de personas y maquinarias que permiten que podamos extraer el material. Lo mismo con la madera de la cual está hecho un lápiz, el metal, la goma, los acabados, el transporte, todo ha sido producto de la colaboración de muchas personas organizadas para que podamos escribir o dibujar con un lápiz. Nadie en el mundo es capaz de hacer un lápiz sólo. La colaboración es necesaria para cada producto o servicio que recibimos.

Si queremos generar cambios y obras que estén al servicio de las personas, necesitaremos colaborar con otros. El desafío que presenta el consorcio lechero de duplicar la producción para el 2020, no es menor, es una obra que debe ser abordada desde la colaboración, desde la asociatividad, de manera que en la industria puedan compartirse buenas prácticas y podamos aprender unos de otros.

Sin embargo, desde niños, hemos aprendido a competir. Nos evaluaron con notas para determinar quienes eran buenos y quienes no. Esta lucha, entre ganadores y perdedores, hace que nos separemos unos de otros, que nos vayamos sintiendo solos en el camino, que cambiemos el propósito trascendente con foco en la obra, por el propósito de ganarle al otro, con el consecuente miedo de ser menos.

Para hacer el cambio de mirada desde la competencia a la colaboración debemos aprender nuevas formas, nuevas competencias que nos permitan liderar personas en forma colaborativa. Ya no se trata de poner el foco sólo en el trabajo individual, también necesitamos poner foco en la forma en la cual nos relacionamos. Distinguir estas “habilidades blandas” y capacitarnos en ellas, es posible y necesario para la sostenibilidad de la industria.

Para lograr hacernos cargo de estos desafíos, necesitamos reaprender a colaborar y ver al otro como legítimo. Necesitamos potenciar valores como la confianza, el respeto y la responsabilidad en las organizaciones. La buena noticia es que nunca es tarde, y el darnos cuenta es el punto de partida, tal como decía hace miles de años el sabio chino Lao Tze, “Todo viaje de mil leguas parte con un pie fuera del umbral”. Hay muchos que han elegido este camino y son varios los que se suman día a día.

jueves, 21 de agosto de 2014

Jugando a la Escondida


(UNA HISTORIA PARA SENTIR Y MEDITAR...) 

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los seres humanos, fue entonces cuando el aburrimiento bostezó por primera vez y la locura, siempre tan loca les propuso juguemos a la escondida!!!!!
La intriga levanto la ceja y la curiosidad sin poder contenerse pregunto
¿A la escondida? ¿Qué es eso?
Es un juego, yo me tapo el rostro y comienzo a contar desde 1 hasta 1 millón. Entonces Uds. se esconden, y cuando yo termine de contar, el primero en ser descubierto ocupara mi lugar para continuar el juego explicó la locura
El entusiasmo bailó, seguido por la euforia; la alegría dio tantos saltos que terminó convenciendo a la duda e incluso a la apatía, que nunca se interesaba por nada.
Pero no todos quisieron participar, la verdad prefirió no esconderse ¿para qué si finalmente la encuentran?
La
soberbia opinó que era un juego tonto (en el fondo estaba molesta por que no se le había ocurrido a ella) y la cobardía prefirió no arriesgarse.
Uno dos tres....comenzó a contar la locura
La primera en esconderse fue la pereza, que como siempre se dejó caer detrás de una piedra del camino; la fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, el cual con su propio esfuerzo había conseguido la copa del árbol más alto.
La generosidad no hallaba donde esconderse, cada lugar que buscaba lo encontraba óptimo para alguno de sus amigos:
¿Una laguna cristalina? Ideal para la
belleza
¿La abertura de un árbol? perfecta para la timidez
¿El vuelo de una mariposa? Lo mejor para la sensualidad ¿Una ráfaga de viento? Optima para la libertad
Al final terminó ocultándose en un rayo de sol
El egoísmo encontró un lugar muy bueno, aireado, cómodo pero... solo para él: la mentira se escondió en el fondo del océano.... (mentira en realidad se escondió detrás de un arcoiris)
La
pasión y el deseo, en el centro de los volcanes, el olvido, donde esta... no importa
Cuando la locura llegó a 999.999 el amor todavía no había encontrado un lugar donde esconderse, todos estaban ocupados, hasta que vio un rosal y enternecido decidió ocultarse entremedio de sus flores
Un millón! Gritó la locura y comenzó a buscar a todos. La primera en aparecer fue la pereza a solo tres pasos de ella, después escuchó desde el cielo a la fe que hablaba con Dios, la pasión y el deseo prontamente se escucharon en el clamor de los volcanes; en un descuido encontró a la envidia por lo que dedujo donde estaba el triunfo; al egoísmo no fue necesario buscarlo, el mismo salió corriendo de su escondite que resultó ser un nido de avispas
De tanto caminar la locura sintió sed y al aproximarse a la laguna descubrió a la belleza. Con la duda fue mas fácil todavía, la encontró sentada en un muro sin decidir donde esconderse
Así fue encontrando a todos, el talento entre las hierbas, a la angustia en una obscura cueva, la mentira tras un arco iris (mentira
estaba al fondo del océano) y al olvido que se había olvidado de jugar a la escondida.
Solo el amor no aparecía por ningún lado. La locura buscó detrás de cada árbol, en el cause de cada riachuelo, en la cumbre de cada montaña y cuando estaba dándose por vencida miró hacia el rosal lleno de hermosas rosas rojas tomó un palo y comenzó a mover sus ramas, de repente se escuchó un grito... las espinas habiían herido los ojos del amor. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que se jugó a la escondida por primera vez en la tierra, el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña. 

Contado magistralmente por Pablo Viloch, autor desconocido

martes, 29 de julio de 2014

Llamado a vivir plenamente

Hace un par de días, me junté con mi amiga Paula Levín, quien me compartió un texto que me gustó mucho y que quisiera a su vez compartir en este espacio.

"¿Quién Muere?

  Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga a vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

  Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

  Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre el blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

  Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos.

  Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en si mismo.

  Muere lentamente quien no destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

  Muere lentamente quien pasa los días quejandose de su mala suerte, o de la lluvia incesante.

  Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no pregunta de un asunto que desconoce, o no respondiendo cuando le indaguen algo que sabe.

  Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

  Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

Pablo Neruda"

martes, 1 de julio de 2014

La Patagonia Box, un Proyecto con Alma

Hace alrededor de 6 meses, materializamos el cambio de vida que queríamos, junto con Mangui (mi señora) y mis dos hijos. El 5 de Febrero del 2014 nos cambiamos de ciudad para vivir una nueva vida en Puerto Varas. Renunciamos a muchas cosas, a muchas posibilidades, cerramos una empresa y cambiamos nuestro concepto de búsqueda en la vida. La declaración fue que queríamos vivir donde queríamos, como queríamos y de lo que queríamos hacer. Decidimos enfocarnos en hacer proyectos que tuvieran alma, que tuvieran un propósito mas allá del lucro.

La primera etapa fue de escuchar el entorno, de muchas conversas, de integrarnos en un modo de vivir y una cultura diferente, con otros ritmos. Personalmente, he ido abriéndome espacios en el coaching organizacional, lo cual me tiene muy motivado y comprometido. Siempre con los ojos y oídos abiertos, comenzamos a ver oportunidades.

Siempre hemos sido sibaritas y constantemente estamos en búsqueda de cosas ricas para comer. Un ritual que tenemos como pareja es conversar todas las noches en torno a un picoteo, aunque sea de verduras. Fue así como comenzamos a hacer consciente una necesidad que es característica en nosotros, que es la búsqueda de nuevos productos, de nuevos sabores.

Estando ya instalados y viendo la cantidad de oferta gourmet por parte de emprendedores de diferentes estándares que existe en la zona, nos hicimos la pregunta ¿cómo hacer para que los artesanos locales, de calidad extraordinaria puedan tener salida para sus productos? ¿cómo poder conectarlos con la nostalgia que se vive en Santiago por productos de este tipo?

Así nace Patagonia Box, que es una caja de suscripción mensual que contiene una variedad de productos gourmet extraordinarios, hechos por artesanos a través de procesos no industriales en donde se plasma el cariño por el oficio, algo que en la cultura actual se ha ido perdiendo. La modalidad es suscripción mensual o la compra por una única vez.

Obviamente, el proyecto tiene fines de lucro, no es filantropía, pero cuidamos que los márgenes sean justos en toda la cadena, aprovechamos sinergias en la logística, reciclamos papeles que otros no necesitan para proteger los productos, potenciamos a los proveedores, tratamos de cambiar todos los productos todos los meses para que muchos puedan participar e intentamos utilizar envases que no sean nocivos para el medio ambiente. Nuestra publicidad tiene que ver con potenciar a nuestros proveedores, que consideramos nuestros socios. Todos los productos los probamos y los evaluamos antes, no todos aprueban para participar, sólo aceptamos calidad sobresaliente. Ese es el espíritu de Patagonia Box, espíritu que algunas empresas ya están solicitando para sus regalos corporativos, premios para mejores resultados, regalos para clientes, etc.

En nuestra página www.patagoniabox.cl, que estará online en Agosto, se irá formando un catálogo en donde se podrán adquirir los productos de las cajas anteriores, de esta manera, vamos generando un canal constante para los productores. Poco a poco se va materializando un proyecto que consideramos está alineado con lo que queremos, con la descentralización, con el oficio, con la comunidad, con el cariño por el hacer, un proyecto sostenible, que cuida lo económico, lo social, lo medioambiental y lo cultural.

Si quieres conocer más sobre Patagonia Box, sus productos, sus productores o modalidades para conseguirlos, escribe a magdalena@patagoniabox.cl

jueves, 26 de junio de 2014

De Chocolates y Cazuelas

Muchas personas tienen la ilusión de poder separar su forma de ser en el trabajo y fuera de él, como si fuesémos varias personas y estuvieran desligadas unas de otras. ¿Será esto posible?

Yo pienso que no, que nuestra forma de ser nos acompaña en todo lo que hacemos, porque al final, la forma que tenemos de actuar aparece desde nuestro emocionar, y nuestro emocionar, tiene que ver con cómo nos explicamos el mundo, con el significado o la interpretación que le damos a los estímulos externos. A su vez, los significados que le damos a los estímulos externos, provienen de nuestra historia, de cómo hemos aprendido a interpretar el mundo y eso lo llevamos a todas partes.

Para hacer más ilustrativa esta reflexión, tomemos como ejemplo de estímulo, una araña. Lo que el común de las personas hacen cuando se encuentran con una araña es matarla. Si ésta es la acción que nos aparece disponible y no otras, ¿cuál será la emoción que predispone al cuerpo?... seguramente es el miedo. Si el miedo es la emoción, ¿cuál será el significado o la interpretación (consciente o inconsciente) que le doy a la araña? seguramente que la araña es peligrosa y me puede hacer daño. Dentro de mi historia, ¿donde habré aprendido que las arañas hacen daño? seguramente cuando niños, de nuestros padres, de la televisión, u otra figura que representara una voz de autoridad para nosotros. En estricto rigor, en chile hay sólo dos arañas (que yo conozca) que pueden llegar a hacer daño, las demás son inofensivas para el hombre. Las arañas no son malas en sí mismas, y al tomar consciencia de eso, pude romper ese círculo y trspasar otra historia a mi hija, quien hoy convive armónicamente con ellas cuando las ve.

Esos miedos y esas formas de interpretar y de interpretarnos, las llevamos también a todas partes, a las organizaciones, a nuestros trabajos y a nuestro convivir con otros. Nuestras formas de interpretar el mundo nos abren ciertas posibilidades y nos cierran otras. Voy a contar una experiencia de un coaching organizacional como ejemplo.

Una empresaria con quién estoy haciendo un proceso de consultoría de procesos, tenía entre otras dificultades propias de procesos de gestión, el hecho de que no le gustaba meterse en la producción de lo que ofrece, que son chocolates. Ella declaraba que la producción la tenía delegada ya que ella no era buena en la cocina. Fuimos indagando en su historia, dada la importancia que tiene la producción en el resultado final. Resulta ser que cuando ella tenía alrededor de 7 años, su madre la dejó a cargo de cuidar una cazuela que estaba en proceso, pero cuando volvió, la cazuela estaba quemada y la cuchara se paraba sola en la olla. La retaron, y eso quedó grabado en su interpretación de si misma como "soy mala para la cocina", lo cual hoy le está impidiendo mejorar la calidad y meterse en los procesos que son fundamentales para el desarrollo de su negocio. Una de las tareas de esa consultoría, fue cocinar ella sola una cazuela para toda su familia, y hacerla con amor, pensando en la persona que se la iba a comer. Como resultado, cocinó exquisito, fue felicitada y se fue la interpretación que la había acompañado durante tanto tiempo, se permitió el disfrute de una actividad que es fundamental para su trabajo y que hoy le permite tener nuevas posibilidades.

Cuando nos abrimos a hacernos preguntas sobre aquellos pensamientos y juicios que le dan sentido a nuestras acciones, que a su vez hacen que tengamos los resultados que obtenemos, podremos modificar nuestro actuar, ya que se vuelve más consciente desde donde viene, de otra manera, si seguimos pensando de la misma forma, volveremos a tener los mismos resultados y volveremos a enfocarnos en el problema de la misma manera, sin solucionar lo de fondo, lo ontológico que es subyacente en nuestro actuar y que llevamos a todas partes donde vamos. Para algunos, esta búsqueda es fundamental. Peter Senge dice en uno de sus libros, "A menudo dedicamos tanto tiempo a resolver problemas a lo largo del camino que sólo tenemos una mínima, incluso inexacta idea de lo que es importante para nosotros".

¿Qué de esto te puede servir?