Yo pienso que no, que nuestra forma de ser nos acompaña en todo lo que hacemos, porque al final, la forma que tenemos de actuar aparece desde nuestro emocionar, y nuestro emocionar, tiene que ver con cómo nos explicamos el mundo, con el significado o la interpretación que le damos a los estímulos externos. A su vez, los significados que le damos a los estímulos externos, provienen de nuestra historia, de cómo hemos aprendido a interpretar el mundo y eso lo llevamos a todas partes.

Esos miedos y esas formas de interpretar y de interpretarnos, las llevamos también a todas partes, a las organizaciones, a nuestros trabajos y a nuestro convivir con otros. Nuestras formas de interpretar el mundo nos abren ciertas posibilidades y nos cierran otras. Voy a contar una experiencia de un coaching organizacional como ejemplo.
Una empresaria con quién estoy haciendo un proceso de consultoría de procesos, tenía entre otras dificultades propias de procesos de gestión, el hecho de que no le gustaba meterse en la producción de lo que ofrece, que son chocolates. Ella declaraba que la producción la tenía delegada ya que ella no era buena en la cocina. Fuimos indagando en su historia, dada la importancia que tiene la producción en el resultado final. Resulta ser que cuando ella tenía alrededor de 7 años, su madre la dejó a cargo de cuidar una cazuela que estaba en proceso, pero cuando volvió, la cazuela estaba quemada y la cuchara se paraba sola en la olla. La retaron, y eso quedó grabado en su interpretación de si misma como "soy mala para la cocina", lo cual hoy le está impidiendo mejorar la calidad y meterse en los procesos que son fundamentales para el desarrollo de su negocio. Una de las tareas de esa consultoría, fue cocinar ella sola una cazuela para toda su familia, y hacerla con amor, pensando en la persona que se la iba a comer. Como resultado, cocinó exquisito, fue felicitada y se fue la interpretación que la había acompañado durante tanto tiempo, se permitió el disfrute de una actividad que es fundamental para su trabajo y que hoy le permite tener nuevas posibilidades.
Cuando nos abrimos a hacernos preguntas sobre aquellos pensamientos y juicios que le dan sentido a nuestras acciones, que a su vez hacen que tengamos los resultados que obtenemos, podremos modificar nuestro actuar, ya que se vuelve más consciente desde donde viene, de otra manera, si seguimos pensando de la misma forma, volveremos a tener los mismos resultados y volveremos a enfocarnos en el problema de la misma manera, sin solucionar lo de fondo, lo ontológico que es subyacente en nuestro actuar y que llevamos a todas partes donde vamos. Para algunos, esta búsqueda es fundamental. Peter Senge dice en uno de sus libros, "A menudo dedicamos tanto tiempo a resolver problemas a lo largo del camino que sólo tenemos una mínima, incluso inexacta idea de lo que es importante para nosotros".
¿Qué de esto te puede servir?