
Al
declararnos ignorantes, podemos partir aprendiendo, ya no somos ciegos y
sabemos que no sabemos, lo que nos deja en la consciencia de nuestra
incompetencia. a lo mejor pediremos consejos, conversaremos con
expertos o evaluaremos posibilidades. Ya definido el camino que quiero
transitar, comenzamos a dar pequeños pasos y pasamos a la etapa de
incompetencia consciente, son pasos torpes, que nos hacen sentir
vulnerables y frágiles, cometemos errores y los resultados no siempre
nos acercan a lo deseado. Muchas personas se quedan en esta etapa de
cambio o aprendizaje, ya que el dolor de sentirse incomptentes los
obliga a volver a su zona de confort, que, aunque sea una zona que
sabemos no es la óptima, es algo conocido, algo esperable que los hace
sentir seguros. Aparecen los miedos y normalmente acá también surgen las
explicaciones
tranquilizadoras con
frases como ¿Quén soy yo para...? ¿Y qué pasa si no
resulta? o "ya no estoy para eso", incluso hay refranes como "no le
vengan a perro viejo con trucos nuevos". Pero, por otro lado, la
esperanza está instalada en la mente, hay un deseo y una brecha
que pide atención y se produce esta tensión entre salir o no de lo
conocido. El peligro más latente en esta etapa es la resignación, que se
apague la pasión. Algunas formas de evadir el sufrimiento que produce
la resignación son por ejemplo volverse trabajólico, tevito, fiestero, o
buscar entretenimiento fácil, todas acciones legítimas, pero poco
constructivas si son un refugio de escape de la necesidad que llama a la
puerta.

Lo bueno, es que, aunque suene obvio, en el
camino del aprendizaje, aprendemos. De a poco vamos tomando experiencia y
lo que antes eran pasitos tímidos, ahora son pasos más seguros,
comenzamos a conocer otras formas de ser, de relacionarnos, cambiamos el
observador que somos para dar paso a la competencia consciente, en
donde yo sé que sé. Posiblemente, en esta etapa nos moveremos como en un
péndulo, en donde trataremos de no ser la persona que veníamos siendo,
pero de a poco iremos integrando viejas y nuevas formas, que nos
permitirán abrazar lo nuevo y rescatar lo mejor de lo antiguo, aquello
que también nos define como la persona que somos.
La
práctica hace al maestro, que vive lo que hace sin esfuerzo, acá ya
estamos en la etapa de competencia inconsciente, no necesitamos
calcularlo todo ni ver las posibles repercusiones de nuestras
desiciones, sólo hacemos las cosas porque nos nacen, como cuando ya
sabemos manejar por ejemplo, no necesitamos pensar lo que haremos, es
inconsciente. Aceptamos lo bueno de lo antiguo e incorporamos todos los
aprendizajes nuevos. Nuestro actuar en esta etapa, se vuelve
transparente, ya no vemos lo mismo que antes, el mundo cambia al cambiar
nosotros.

Aprender es lo que hacemos para hacernos cargo de los desafíos que nos presenta la vida, o como lo dice Julio Olalla,
"aprender, en último término, es algo en que nos involucramos a objeto de hacernos cargo de nuestro futuro, para poder vivir vidas plenas, ricas y satisfactorias."
Aprender es evolución, aprender es innovación, aprender es
transformación, es cambiar el mundo, pero no el mundo de allá afuera, es
cambiar lo que nos pasa dentro nuestro de manera de tener a la mano,
formas nuevas de influír en nuestro entorno, es hacernos responsables de
nuestro propio destino.
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